Sobre la nueva controversia entre distintos sectores peronistas surgidas después del triunfo de Mauricio Macri en la Ciudad Autónoma, a veces, me acuerdo del viejo chiste de que “el muerto se asusta del degollado” porque ahora se miden entre ellos, quien es padre de la derrota, porque Filmus no ganó, salen hablar sobre fantasmas alrededor de Scioli como que lo quieren llevar a presidente a espaldas de Kirchner...¡Son todos iguales!
¡Están gobernando con sus escándalos desde hace añares, pero después salen a hablar de la “nueva política” con ancianos como Quindimil en Lanus, o con Mussi y Pereyra en Berazategui y Várela, que hace décadas manejan las estructuras dentro del peronismo y hoy se maquillan para aparecer como nuevos dirigentes!
En primer lugar, creo que es muy duro para los argentinos, ver como un esposo ofrece a su mujer, como si fuera manejar en la ruta, la conducción del país, como diciendo simplemente “ahora te toca a vos... toma” y los militantes justicialistas, en vez de reclamar respeto hacia ellos, hacia quienes caminan diariamente las calles y los barrios, y que nunca llegan porque se pasan los cargos como si fueran postas de una maratón, tienen que ir a aplaudir a los actos que les dicen que deben hacerlo, aún enojados por el circo que presencia. Mientras tanto, en Argentina el costo de vida, el real no el ficticio del gobierno, supero el 10% mensual, los combustibles aumentan y falta para que el aumento pase desapercibido por los protestantes, las verduras cuestan tan caras como la carne, el bolsillo del trabajador sigue pesificado contra una economía nacional totalmente dolarizada, y al costado de esta historia, miles de argentinos sin trabajo...
Como siempre se dice, Berazategui no es una isla en esto, y por lo tanto, aquí sufrimos como en el resto del país.
Lo que los peronistas proclaman como “justicia social”, en realidad es un clientelismo que muchos intendentes, sino todos los peronistas, manejan ya con tanta “cancha” que hasta nos acostumbramos todos a ello.
Nosotros también sufrimos esa contaminación política que se practica en otros partidos, y necesitamos aplicar esos antibióticos que nos ayuden a recuperar el cuerpo orgánico e histórico que alguna vez la U.C.R., y para ello pedimos al vecino que nos apoye, que nos vote, porque con su aporte en las urnas, podrá aplicar un doble remedio político: poner a los abusadores del poder en su lugar, con el verdadero voto castigo, como vino ocurriendo con el gobierno e las ultimas elecciones. Y de paso, permitirnos a los que siempre defendimos y seguimos haciéndolo, las históricas banderas de la Unión Cívica. Radical.
jueves, 2 de agosto de 2007
¡Son todos iguales!
Publicado por
Mario Raitman
en
7:38
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